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  • Adri Vasini

Cuentos detrás de la cocina


Quise hacer este apartado contándote un poco más sobre que hay detrás de toda sección culinaria del blog y como terminé en la cocina.


Cocinar no ha sido algo que he hecho de toda la vida. Siempre fuí más de degustar que de cocinar. En casa, mi papá es el gran cocinero (mi chef favorito) y mi mamá es la reina de la etiqueta, le encanta preparar y decorar la mesa acorde a la ocasión. Los domingos era el día donde disfrutábamos de la rica comida hecha en casa por papá y de la bella mesa puesta por mamá.

Gracias a ellos sé colocar una mesa bonita y tener un paladar muy gustoso, que me ha ayudado ahora que tengo mi propia casa a disfrutar de una rica comida servida en una mesa bonita.



Por mucho tiempo pensé que el gen italiano de la buena mano y sazón en la cocina de mi papá no lo había heredado en mi ADN. Todo lo que intentaba cocinar se me quemaba. Una vez fundí la paleta de plástico mientras derretía un chocolate para hacer unos brownies y otra vez casi incendio la cocina con un trapo de cocina cuando agarró fuego sin darme cuenta. Así que di por descartado en ese entonces mis dotes culinarios.

Retomé las riendas cuando me mude a Caracas para participar en el Miss Venezuela y ahí aprendí a cocinar el menú limitado de la dieta que me enviaron. Al finalizar la etapa de los concursos, mi paladar renació. ¡Era como el ratoncito de la película Ratatouille, cada vez que probaba una comida diferente al pollo y la ensalada, me sabía espectacular!


Una vez que hice las pases con las dietas, comencé poco a poco a introducirme de nuevo a la cocina, esta vez no quemaba todo y estaba interesada en cocinar rico y saludable. Quería buscar ese balance y econtrar lo que mejor se adaptaba al estilo de vida que quería llevar, sin depender de dietas. Luego cuando me casé tuve que ampliar mi menú y aprender a cocinar para más de una persona. Hice uno que otro curso de comida saludable y ensaladas, traté de aprender de hacer cosas básicas como un arroz, etc.Ya sabía para ese entonces que nos mudaríamos a los Estados Unidos y no tendría ayuda alguna en la cocina como hasta entonces.

Llegué a Boston con mi libro de Escanone en mano (libro de cocina clásico Venezolano) que tome prestado de casa y un pocotón de revistas de cocina ligera. Al principio era un desastre, no te voy a mentir. No me gustaba cocinar porque me tardaba horrores, no entendía de porciones de libras, onzas, etc. Tenía que ir más de una vez al mercado porque siempre me faltaba algo (pensaba que si no tenía un ingrediente no funcionaría la receta). Cuando llamaba a preguntarle a mi papá o a mi abuela como se preparaba un plato y me decían le pones una pizca de sal, quedaba en las mismas. ¿Cuánto es una pizca de sal? Quería medirlo todo, ensuciaba toda la cocina y como no sabía calcular no quedaban sobras. Tenía que repetir el proceso al siguiente día.

A pesar de todo eso, los platos me quedaban ricos, el gen que pensaba que no estaba pues resulta que sí, sólo que estaba dormido. Luego con la práctica, poder ver que de ingredientes tan sencillos se pueden crear cosas maravillosas y gustosas de diferentes formas, ir a comer fuera ya no era necesario, era una opción. Sin duda aliviaba nuestro bolsillo y sobretodo a nuestra salud.

A mi esposo y a mi nos encanta comer sabroso y cocinar juntos. Disfrutamos mucho poder preparar platos nuevos, a nuestro gusto, dentro lo que nuestra pequeña cocina sin extractor nos permite cocinar. Aunque tenemos sazones diferentes, es genial porque nos complementamos y aprendemos juntos. El opta por opciones más fatness y yo más fitness.


El gusto por cocinar ha ido creciendo a medida que pasan los años. Todavía sigo siendo una principiante, pero con mucha más confianza y ganas de seguir aprendiendo.

Así que, lo que te compartiré por aquí son recetas sencillas, que ya hemos preparado en casa más de una vez, porque nos gustan mucho y las disfrutamos. Algunas irán hacia lo fit y otras hacia lo que denominan comida confort. Trato siempre de optar por la opción más saludable, pero hay platos que es mejor comerlos como lo que verdaderamente son, sin ninguna sustitución. Ya saben que la vida sabe mejor cuando tenemos un balance.

La mayoría son adaptaciones de platos hechos por personas a las que sigo y admiro en cocina (a las que pienso dar el crédito correspondiente cuando haga sus recetas).

Estos platos son sugerencias que puedes variar y adaptarlos a tu dieta y estilo de vida. En ningún momento pretendo que sean la norma que seguir por el simple hecho de ser médico y entender un poco más a fondo sobre nutrición.

Con Cariño,

Adri

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